En bici por el balcón de l’Horta

Siete Aguas es la puerta de entrada de la Sierra de las Cabrillas, que es el primer escalón del altiplano de la comarca de Requena-Utiel. Por su lado Norte cae en picado hasta la profunda garganta del Turia entre Chulilla, Gestalgar y Bugarra. Al Oeste, el barranco del Reatillo por Chera y Sot de Chera crea una profunda cicatriz que la separa de la meseta castellana. Por el Este tenemos la plana de Valencia.

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Plano rutas Montes de Chiva
De Siete Aguas a Riba-roja por fuente de la Vallesa y Cheste De Chiva a Bétera por Pedralba, Benaguasil y Puebla Vallbona De Siete Aguas a Llíria por Gestalgar y Bugarra De Siete Aguas a Valencia por Chiva, Cheste y Loriguilla.

De Siete Aguas a Riba-roja por fuente de la Vallesa y Cheste

Acompañando en bici a las aguas que bajan de la sierra.

Pocas rutas son tan espectaculares como esta. Recorreremos un paisaje escarpado con tramos de vertiginoso descenso y muchos puntos de interés: Fuentes, atalayas y muchas curvas hasta que llegar al llano. Desde Siete Aguas mismo ya no tocamos carretera, ni grande ni pequeña, todo por caminos y pistas forestales en buen estado.

El esfuerzo de subida de los primeros kilómetros hasta la fuente de La Vallesa queda compensado cuando llegas al collado de las Oratillas. Desde aquí, el barranco de Chiva se abre como un surco en la montaña, enmarcando el azul del mar a lo lejos. El camino de descenso se dibuja zigzagueante en las laderas.

Sabes que estás a 800 m de altitud y todo lo que te queda es bajar, es lo lógico, pero en la sierra siempre hay sorpresas. Aún nos saldrán al paso algunas rampas cortas que nos interrumpen el sueño de una bajada infinita. Luego, cruzando Cheste, tomaremos un curioso enlace de pistas que nos lleva directos a Riba-roja, donde podemos tomar el metro para volver a Valencia.

De Chiva a Bétera por Pedralba, Benaguasil y Puebla Vallbona

Un recorrido por la base de los montes de Chiva.

La sierra de Chiva es la frontera natural de Valencia con la meseta castellana. Podemos verla a la derecha cuando vamos en dirección a Madrid antes de subir el portillo de Buñol.

Esta bici-ruta recorre la zona que se extiende por la base de la sierra hasta el río Turia a la altura de Gestalgar y Pedralba. Es un territorio bastante desconocido para los valencianos porque no está de camino a ningún sitio o población importante.

Como procuro siempre en mis trazados, este discurre por caminos vecinales, evitando las carreteras principales, buscando paisajes aéreos y rincones sorprendentes. A la altura de Pedralba, casi a mitad del recorrido, cruzamos el Turia por un puente peatonal. Desde allí descendemos dejando el valle del Turia siempre a la derecha hasta Benaguassil, Pobla de Vallbona y Bétera.

De Siete Aguas a Llíria por Gestalgar y Bugarra

En bici por el altiplano de la luna y la gran bajada al valle del Turia.

A Siete Aguas podemos llegar en tren de cercanías ganando unos 600 m de altitud. Esto nos permite recorrer la zona en bici sin grandes desniveles.

A la salida del pueblo nos espera una subida corta pero dura para llegar al altiplano de las Cabrillas. Exceptuando esta primera dificultad, podemos recorrerla por más de veinte kilómetros sin grandes esfuerzos hasta llegar a su lado Norte de la sierra. Aquí encontraremos una espectacular carretera que desciende hasta la profunda garganta del Turia entre Chulilla, Gestalgar y Bugarra.

Así pues, después de visitar parajes como el de la fuente de la Vallesa y hacer un cómodo itinerario por la sierra, iniciamos la trepidante bajada de 400 m que termina en el alto de Gabaldón, todavía a 407 m de altitud. Este es el punto más alto de la carretera que une Chiva con Gestalgar. Desde aquí arriba podemos decantarnos por bajar hacia ambos lados. En este caso visitamos Gestalgar y Bugarra, dos pequeños pueblos bañados por el Turia.

De Bugarra aún nos quedarán más de veinte kilómetros hasta poder coger el metro en Llíria para hacer esta bici-ruta un poco más llevadera. Aunque el desnivel se va acumulado y parece mucho, no es excesivamente dura.

De Siete Aguas a Valencia por Chiva, Cheste y Loriguilla.

Estas montañas te seducirán.

Pese a lo viejos y lentos que son los trenes diésel de la línea C3 de cercanías a Requena / Utiel, nos permiten llegar a cuotas de más de 600 m de altitud relativamente cerca de Valencia.

Añadimos a esto que antes de llegar a la plana de Utiel tenemos los escarpados y despoblados montes de la Sierra de Chiva, por los que es una delicia circular en bici de montaña.

Hemos accedido en tren a la zona de Siete Aguas sin más esfuerzo que el madrugón. Lo primero reponer fuerzas en el pueblo que está un par de kilómetros alejado de la estación. Si has tenido la previsión de hacer esta ruta con viento de poniente prepárate para volar.

El pueblo está en la falda de las montañas. Todo el desnivel positivo lo vamos a hacer en el primer tramo de la ruta, por pistas de tierra entre montañas y valles que nos van acercando poco a poco hacia el este, hacia el mar. Pero eso no lo sabemos todavía porque no hemos llegado a los 900 de altitud. Rodamos entre montes, subiendo y bajando por laderas con masas boscosas incipientes (después de los incendios) y con vegetación variada de pinos, encinas y sabinas.

Disfrutamos un rato de estos montes con clara vegetación mediterránea y poco a poco descubrimos vistas mucho más aereas, retazos de horizonte marino entre las peñas, sierras costeras en la lejanía y la plana de Valencia.

La pista por la que transitamos es amplia y bien trazada hasta llegar abajo, cerca de Chiva. Tras una bajada de seiscientos metros en veinte kilómetros con la vista puesta en la planicie de Valencia, daremos una vuelta por el centro de Cheste para rebajar excitación.

Chiva, Cheste y finalmente Loriguilla, enlazadas por carreteritas y pistas lo más alejadas del tráfico posible, y así hasta Valencia. Esta bici-ruta termina en la Rotonda de Maestro Rodrigo, en un espeso nudo de carriles bici que podemos utilizar para volver a casa.


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Al borde de la meseta castellana.

Esta sierra es la que vemos yendo hacia Requena en la parte alta de Chiva, y a la derecha cuando subimos el viaducto de Buñol.

A la estación de Siete Aguas se puede llegar en tren de cercanías. Después de pasar Chiva, la vía férrea inicia una constante ascensión pasando por Buñol en dirección a Requena. El recorrido en tren es sorprendente. La infraestructura ferroviaria va salvando profundos barrancos y atravesando largos túneles por sitios por donde no pasa ninguna carretera hasta llegar a Ventamina.

El tren sube despacio, renqueante, debido al fuerte desnivel que le está ahorrando a nuestras esforzadas piernas de ciclista.

Pues gracias al tren que nos deja a 600 m de altitud y a la cercanía de esta sierra con Valencia, podemos recorrerla con moderado esfuerzo y disfrutar de excitantes bajadas con impresionantes vistas.

Por el altiplano de la sierra de las Cabrillas

Desde la estación de Siete Aguas, pese a estar a 600 m de altitud, se sale subiendo. No mucho, apenas un kilómetro, lo suficiente para ver desde arriba en una hondonada el pueblo rodeado de montañas. Desde aquí podríamos contar los siete valles a los que debe su nombre.

Desde Siete Aguas tendremos que remontar unos cientos de metros hasta llegar al altiplano que es una prolongación de la meseta de Requena. La altura media es de 800 m sobre el nivel del mar. Varios picos y macizos montañosos despuntan desde aquí: Santa María y el Pico del Tejo de más de 1.200 m y Peña Rubia o el alto de Malén de alrededor de mil.

Llegando al altiplano

Estamos en una vasta llanura con poca presencia humana, si exceptuamos algunas extensiones agrícolas. La ausencia de bosque, quitando alguna que otra pinada como la de la foto, permite una amplia visión del macizo. Pero no estamos en una zona muerta o desértica, más bien al contrario: Es una zona virgen con mucha vegetación de bajo porte.

El paraje de la Fuente de la Vallesa, en medio de la llanura, es de obligada visita.

Pista forestal por la sierra

Pasear por las pistas bien cuidadas que cruzan el altiplano y por sus suaves lomas es un verdadero placer. Casi sin esfuerzo llegaremos a los límites de la sierra y ante nosotros se abrirán impresionantes precipicios con unas vistas espectaculares.

Vistas sobre el valle del Turia
El descenso de vuelta a casa

Tanto hacia al Este como al Norte, los caminos entre desfiladeros o por las laderas nos acercan a casa por espectaculares bajadas de impresionante belleza.

Descenso al valle del Turia

No obstante, pese a no ser rutas excesivamente duras, las constantes subidas y bajadas de poca magnitud van acumulando desnivel y cansancio en nuestras piernas. Afortunadamente, los caminos practicables que descienden del macizo nos acercan a la comarca del Camp del Turia, donde poblaciones como Ribarroja, Lliria, Benaguacil o Bétera cuentan con estaciones de metro. De esta forma, podremos ahorrar algunos kilómetros hasta Valencia y evitar que estas bici-rutas sean excesivamente largas.