De Soneja a Nules por Almedijar, Eslida y Peñas Aragonesas

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El corazón y la piel del Espadán.

Partiendo de la estación de tren de Soneja, esta bici-ruta va a recorrer lo más significativo del P.N. del Espadán: El barranco de la Mosquera y la ladera sur del Pico Batalla. Cruzaremos la sierra por el puerto de Eslida, a cuya cima llegamos por una pista forestal que recorre la ladera sur a media altura, y ofrece unas vistas espectaculares sobre el valle del Palancia.

Camino del puerto de Eslida desde el Pico Batalla

Descenderemos a toda velocidad por la sinuosa carretera que lleva a Eslida, un precioso pueblo, cuyas calles empinadas y reviradas son todo un reto del descenso. Nos dirigiremos, después de comer en el mítico bar Paquita, a la parte norte de la Sierra por el paso de las Peñas Aragonesas. Al otro lado estaremos cerca de Onda pero no queremos ir allí. En cuanto salimos de la montaña y encontramos los primeros campos viramos hacia el mar en dirección a Betxí.

Camino de Nules subiremos a visitar la Ermita de San Antonio Abad, situada en un montículo en medio de la Plana. Las vistas desde arriba bien merecen la visita. Bajaremos por el otro lado y recorreremos por caminos entre los naranjos el último tramo hasta Nules.

Descripción de la ruta

Longitud: 67,7 Km           Desnivel: 1.338 m↑ y 1.605 m↓

Tipo de Firme: Asfalto y pistas de tierra.          Dificultad: Moderado

Altimetría

Esta ruta la podéis descargar en vuestro navegador o ver con más detalle desde mi página de Wikiloc.

https://es.wikiloc.com/rutas-bicicleta-electrica/de-soneja-a-nules-por-almedijar-eslida-y-penas-aragonesas

Accediendo al corazón del Espadán.

La estación de Soneja está en la parte alta del pueblo. Bajamos por el mismo centro a buscar un camino de huerta que cruza el río Palancia por un vado y sube hasta la carretera local que lleva a Almedijar. Esta carretera ya se va adentrando en el Espadán, ofreciendo cada vez mejores paisajes naturales, alternando tramos de camino, pistas forestales y anchas carreteras sin apenas tráfico.

Almedijar

Cruzamos Almedijar por sus callejas para empezar a subir el puerto del Espadán que comunica Segorbe con Aín y Alcudia de Veo al otro lado de la sierra. Es una carreterita que gana altura poco a poco y es una delicia para los sentidos.

Camino del puerto del Espadán

No vamos a llegar arriba. Recorridos unos pocos kilómetros nos desviamos a la derecha por una empinada pista que, tras unos cientos de metros, cruza la ladera y nos aboca a un valle paralelo: El barranco de la Mosquera.

El Alcornocal de la Mosquera es un tupido bosque de alcornoques centenarios que para muchos es lo más representativo del Espadán, el mismísimo corazón de la sierra.

Descenderemos el barranco por una pista forestal de tonos rojizos, alfombrada de hojas secas que se desprenden de la cúpula arbórea y crujen a nuestro paso, y no querremos que acabe nunca esta bajada.

Pista por el barranco de la Mosquera
Por la piel del Espadán.

El macizo del Espadán tiene muchos valles interiores pero su cara sur está expuesta y bronceada por el sol.

El barranco de la Mosquera se abre en dirección a Azuebar. Los alcornoques son sustituidos por cultivos de oliva y almendra. La pista se vuelve camino asfaltado aunque sigue descendiendo suavemente. Parece que lo bonito se acaba pero aun nos queda mucho. Lo próximo va a ser la ladera sur de la sierra, con vistas abiertas sobre el valle del Palancia, en definitiva, lo que parece la piel arrugada del viejo Espadán.

Volvemos a adentrarnos en la montaña tras unos kilómetros por este camino que lleva a Azuebar. Hemos estado bajando y ahora toca volver a subir. Lo hacemos por una preciosa pista forestal que va ganando altura sin descanso. Aquí es cuando se empieza a agradecer la asistencia eléctrica porque pese a lo sostenido de la subida seguimos disfrutando del paisaje.

Subiendo hacia el pico Batalla

Vamos ganado altura poco a poco, subiendo por la ladera del Pico Batalla hasta que a media altura la pista empieza a llanear. Lo de llanear es un decir ya que mantenemos la altura pasando continuos toboganes que suben y bajan siguiendo la orografía de la montaña. Las vistas aéreas que brindan los claros entre alcornoques son todo un espectáculo y el camino, que destaca como una cicatriz, nos conduce al collado que nos servirá de paso al otro lado.

El puerto de Eslida y el trepidante descenso.

La pista forestal nos lleva a desembocar en la cima del puerto de Eslida que une Chovar y Azuebar al sur con Eslida y Artana al norte de la sierra. Se puede bajar también por pista pero he preferido no perderme este descenso por carretera. No tiene mucho tráfico y en bajada nuestra velocidad se iguala con la de los coches.

La enlazada de curvas de paella, algunas complicadas que conviene tomar con cuidado, nos lleva directo a lo alto del pueblo de Eslida. Encaramado en la ladera, recorrer su entramado urbano en bajada es un verdadero reto de habilidad. El preciosismo de sus estrechas calles son un aliciente añadido a la ruta y el destino al que nos dirigimos otro.

El bar Paquita es bien conocido entre los aficionados al ciclismo en ruta. Un sitio verdaderamente recomendable tanto para almorzar como para el aperitivo o comer de menú.

Despidiéndonos del Espadán por las Peñas Aragonesas.

Salimos de Eslida en dirección a Artana por carretera. Si acabamos de comer, y mientras volvemos a calentar las piernas, se agradecen estos pocos kilómetros de suave bajada por buen asfalto. Poco antes de Artana nos llamará la atención la Ermita de Santa Cristina y su bucólico paraje junto al río. Aquí dejamos la carretera para continuar por un camino precioso y llano.

Vemos como estamos esquivando Artana por detras del monte que tiene a sus espaldas. Seguimos en suave descenso ya por pista forestal para cruzar por el paso de las Peñas Aragonesas.

Las Peñas Aragonesas

Por una preciosa pista forestal entre estas grandes formaciones rocosas alcanzamos los campos. Aun estamos un poco altos y destacan al frente las grandes fabricas de cerámica de la zona industrial entre Onda y Villarreal. Esta dirección nos aleja de Valencia, así que viramos a derecha en dirección a Betxi.

Por caminos entre naranjos, cruzamos Betxi en dirección a la plana de Nules. Destaca el que parece ser el último monte del Espadan con su Ermita en lo alto. La Ermita de San Antoni Abad. La abadía aledaña a la ermita es hoy en día un restaurante de postín al que acude la flor y nata de esta rica comarca azulejera.

Montanyeta de Sant Antoni.
Ermita de Sant Antoni.

Un buen sitio eligieron los monjes para su abadía. Las vistas de 360 grados desde su privilegiada atalaya bien merecen la pena el esfuerzo de subir. La plana de Castellón con el mar al fondo por un lado y la sierra Espadán de donde venimos al otro.

Betxí desde San Antonio.

Solo nos queda descender por el otro lado, por una pista que nos devuelve a los interminables campos de naranjos. Y buscando aquellos caminos menos transitados y estrechos llegaremos a Nules para coger el tren de vuelta a Valencia.

Una ruta inolvidable que como yo querréis repetir a menudo.

  1. Chachani

    Precioso y goloso itinerario, algún día cuando tengamos la *electrica* será alcanzable para algun@s.
    Gracias por compartirlo.

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