Anna circular por Benalí, río Grande y Bolbaite

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eMTB por el corazón de la sierra de Enguera

Partiendo de Anna, una localidad repleta de sorpresas, nos adentramos en un territorio en apariencia llano. Múltiples barrancos surcan la inmensa pinada que se extiende hasta la zona de Cofrentes. En esta bici-ruta exploramos la zona centro de la sierra, dominada por la profunda garganta del río Grande.

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Parquin de la Albufera de Anna

Bici de montaña por río Grande

Anna es una localidad bastante conocida que destaca por sus afloramientos acuáticos. La Albufera de Anna es un precioso lago en medio de un paraje espectacular. Distribuidos por su término encontramos los conocidos “Gorgos” que son lagunas naturales con saltos de agua.

Todo esto lo disfrutaremos con calma al final de la ruta. Lo primero es pedalear por estrechos caminos asfaltados en busca del corazón de la sierra de Enguera. Termina el asfalto y continuamos ascendiendo por una amplia pista que nos adentra en la pinada.

Las casas de Benalí es una pequeña aldea dedicada hoy día al turismo rural. Poco antes de llegar nos desviamos para hacer el último tramo por una senda sin desnivel y totalmente ciclable.

Seguimos por pistas anchas y bien trazadas hasta llegar al cañón de río Grande. He querido hacer un desvío, una especie de atajo, por pistas rotas y senderos para hacer un poco más emocionante la ruta, pero se puede seguir por la pista ancha y evitar este trozo.

Cruzamos el río Grande y ascendemos por el otro lado para seguir el curso del río desde una altura considerable. Luego tenemos que volver a bajar la ladera y cruzar el río para iniciar el regreso.

El tramo restante es casi turístico. En suave bajada, nos vamos acercando a Bolbaite para pasear su centro y ver la playa fluvial. Seguiremos por otro cañón, el del río Sellent, en dirección a Anna. Visitaremos los tres Gorgos más importantes para acabar disfrutando de la paz y belleza de la Albufera de Anna

Detalles del trazado.

Saliendo de la Albufera de Anna hacia Casas de Benalí

Hemos aparcado cerca del lago y el camino discurre por una de sus orillas. Luego volveremos y podremos disfrutar de tan emblemático paraje. Seguimos por caminos estrechos pero asfaltados recorriendo una zona agrícola. El camino es en ligera subida y va a ser así durante los próximos veinte kilómetros, con un desnivel sostenido del 2’5%.

Vamos enlazando diferentes carreteritas que luego se convierten en amplias pistas forestales de tierra. Poco a poco nos vamos adentrando en pinadas frondosas aunque, al ir por medio de un cortafuegos, no parecen gran cosa. Vamos ganando altura y tomando perspectiva del inmenso terreno boscoso. A lo lejos se ve el macizo del Caroig aunque no llegamos ni a acercarnos en esta bici-ruta.

Sierra de Enguera

La pista forestal desemboca en la carretera que viene de Enguera. Una senda aledaña es una alternativa al asfalto pero es un poco pedregosa, así que se puede elegir. Después de un par de kilómetros tomamos una desviación a la derecha por una pista forestal que lleva a unos campos. Pronto tenemos que desviarnos por una senda que recorre la ladera. Es una senda sin desniveles, muy llanita y muy ciclable, aunque en ocasiones estrecha y cercada de matorral.

Esta senda desemboca en Casas de Benalí, una pequeña aldea formada por cuatro caserones y una ermita. Hoy día es un centro de turismo rural. Un poco más allá hay un aljibe con una fuente.

Casas de Benalí
En busca de río Grande

Volvemos atrás por la carretera que viene de Enguera para desviarnos por una pista forestal que sale a la derecha. Es una pista ancha y bien trazada. Después de remontar un poco por la ladera viene la gran bajada hasta el lecho del río.

Veréis que en un momento dado, a mitad de bajada, el track abandona esta autovía de tierra y toma una pista a la derecha. Es una alternativa para darle un poco más de emoción al descenso. Esta pista se va estrechando y complicando. Al final desemboca en la misma autopista de tierra por la que veníamos asi que, si no os gusta las complicaciones, podéis seguir recto por la pista principal hasta volver a encontrar el track.

Cruzamos río Grande. El río está seco pero el cañón que lo forma es impresionante. Empezamos una dura ascensión por la ladera opuesta a la que veníamos. Son algo más de dos kilómetros en los que recuperamos casi todo el desnivel perdido para cruzar el río. Al situarnos en la ladera oeste y subir, se abren las vistas, esta vez, sobre la plana de la Canal de Navarrés y el golfo de Valencia.

Nos desviamos y empezamos a bajar por una revirada pista que nos permite coger velocidad yes una delicia. Volvemos al lecho de río Grande para volver a subir por la ladera este.

Cruzando el río Grande por segunda vez

Una vez arriba ya solo nos queda una sedosa bajada hasta Bolbaite por caminos agrícolas.

Bolbaite, el cañón del río Sellent y Anna

Por carreteritas locales llegamos a la población de Bolbaite. La vamos a callejear por su centro y asomarnos a una playa fluvial que cuenta con una fauna sorprendente de ánades y enormes carpas. Desde el puente la vista es impresionante y en verano el sitio está lleno de bañistas.

Continuamos camino para adentrarnos en el cañón del río Sellent. Preciosas formaciones rocosas en las escarpas paredes animan el recorrido. Unos pocos kilómetros después tenemos que volver a remontar por un camino con unas rampas impresionantes, conviene haber reservado batería porque la vamos a necesitar. A cambio, llegando arriba, ya muy cerca de Anna, el río Sellent ofrece estampas como esta.

Río Sellent

Estamos llegando al casco urbano de Anna. Antes de entrar pasamos por el “Gorgo Catalán”, un pequeño lago con una cascada.

Callejeamos por Anna y visitamos su plaza de la iglesia y el Palacio Cervelló, una joya de la arquitectura local. Vamos a acercarnos al “Gorgo Gaspar” aunque luego tendremos que volver por el mismo camino, pero merece la pena.

Cascada del Gorgo Gaspar

Por último visitaremos el más famoso de todos: El Gorgo de la Escalera. Desgraciadamente, como su nombre indica, solo se accede por un tramo de escaleras que no vamos a hacer con nuestras bicis aunque se puede ver desde arriba y disfrutar de tan privilegiado espacio natural.

De aquí al final de nuestra ruta ya no queda mucho, aunque lo que queda por visitar es un sitio emblemático. Ahora sí, ya podemos explayarnos a gusto en el paraje de la Albufera y disfrutar de tan privilegiado entorno.

Albufera de Anna

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