Presa de Benagéber circular por Sinarcas y Benagéber

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Los cañones del Turia con bici eléctrica.

Empezamos recorriendo una ladera con vistas al embalse hasta que ya en su cola empezamos a subir a Sinarcas. Nos damos una vuelta por sus montes sin perder altura hasta mucho más allá de la presa. El Turia se encañona por unos impresionantes desfiladeros que veremos desde arriba antes de bajar.

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Una ruta eBTT por los cañones del Turia

Esto no es cicloturismo, es ciclo-impresionismo, o ciclo-alucinación. No sabría muy bien como describir tanta belleza y armonía. No solo el paisaje o las vistas, la ruta en sí, la completa visión del territorio desde abajo y desde arriba nos parecerá sublime.

Un mirador sobre el Turia

El embalse es un lago artificial pero, por muy artificial que sea, no deja de ser un lago enorme encajado entre impresionantes montañas. Vegetación boscosa de pinos y encinas tapizan las laderas de unos montes que bajan a beber sus aguas.

Empezamos recorriendo un lateral del pantano, desde la presa hasta su cola por una pista ancha a media ladera. Cuando desaparecen las aguas, subimos por un valle. Al principio la pista es ancha pero llega un momento que nos desviamos por otras más estrechas y descuidadas. Hay un tramo que se complica por unos reguerones de casi un metro labrados por las escorrentías. Se puede pasar sin bajarse de la bici, pero con cuidado.

Sinarcas, un pueblo serrano que todavía conserva algo de vida, será un buen sitio para almorzar. Estamos altos y vamos a aprovechar el esfuerzo recorriendo los montes del entorno hasta Benagéber. Incluso iremos mucho más allá, subiendo un poco más, hasta que cruzamos un collado que nos asoma a los cañones del Turia.

Alelado me quedé viendo esas vistas, con el serpenteante río Turia quinientos metros más abajo. Impresionante la bajada hasta llegar al camino de servicio de la presa que nos devolverá al punto de inicio.

Detalles del trazado.

Dejamos el coche nada más pasar la presa viniendo desde Tuejar (antes si vienes por Utiel). No hay un parquing propiamente dicho, pero podremos aparcar por allí.

Es un punto bajo en el recorrido para que al final, cuando estamos cansados, sea menor el esfuerzo. Al ser una ruta circular podríamos empezar en cualquier otro punto. En Sinarcas o en el pueblo de Benagéber, por ejemplo, pero recomiendo, en todo caso, hacerla en el sentido que está marcada.

De hecho, si es verano o fin de semana, yo empezaría en Benagéber y almorzaría nada más llegar si el bar está abierto, para llegar a Sinarcas a la hora de comer.

La presa y el pantano de Benagéber

Empezamos ascendiendo la ladera por la carretera que va a Utiel. Los zigzags ayudan a salvar la fuerte pendiente hasta el desvío que indica “Parajes naturales”. Desde aquí, transitamos una carretera de montaña que discurre a media ladera y ofrece unas vistas fantásticas del embalse y su entorno.

Embalse de Benagéber

Después del desvío a Fuente Muñoz, donde en verano instalan (o instalaban) un bar y un puesto de alquiler de Kayaks, el camino deja de ser asfaltado.

La ancha pista forestal discurre a media ladera durante un buen rato acompañando uno de los brazos del pantano. Casi al final encontramos el paraje de “la Parlada”: Una zona de Picnic junto al embalse.

Aquí empezamos a subir la ladera en dirección al “Charco Negro”. La pista continúa siendo ancha y bien trazada para evitar pendientes excesivas.

La dura ascensión hasta Sinarcas

Sería dura si no contasemos con asistencia eléctrica, pero con ella vamos de sobrados. Son unos kilómetros de ascensión por la misma pista que traíamos, con ancho de dos carriles, hasta tomar un desvío por una ya más tradicional.

Aquí empieza a ponerse interesante para los que nos gusta la dificultad. Pronto cambiamos a una antigua pista en desuso, por la que no pasaría ningún coche debido a lo destrozada que está. El inicio lo he marcado con un waypoint y van a ser unos cientos de metros muy técnicos.

Un profundo reguerón, de casi un metro de profundidad, marca el camino que toman las aguas torrenciales por medio de la pista. Es el chute de adrenalina que necesitamos para darle pimienta a esta bici-ruta. Hay paso para bici a un lado y otro del surco, pero no deja de tener su riesgo. Si no se ve claro es muy prudente bajarse de la bici en los momentos puntuales que tenemos que atravesarlo.

Poca cosa, enseguida mejora la pista y se dulcifica el desnivel. Llevamos un buen rato atravesando una pinada frondosa y solo se oyen los pájaros, pero casi seguro que nos apetece almorzar. El camino se va ensanchando conforme nos acercamos a Sinarcas. Un pueblo de la serranía con bastante actividad si se compara con otros de la zona que encontramos hacia el km 20 de la ruta.

Llegando a Sinarcas
De Sinarcas a Benagéber

Tras reponer fuerzas en Sinarcas, nos queda un buen tramo de pistas por el altiplano, manteniendo la altura alcanzada.

No obstante, se empieza subiendo una corta pero intensa rampa para salir del pueblo. Poca cosa para nuestro potente motor que nos ayudará en plena digestión. Luego llaneamos por en medio de un bosque de cuento de hadas. Salpicado aquí y allá de cultivos de secano.

Caminos del altiplano

Hay un tramo, también acotado con waypoints en el track, que, debido a lo arcilloso del terreno, se debe convertir en un inmenso barrizal. Lo sé por la profundas huellas marcadas por coches y tractores.

No recomiendo hacer esta ruta hasta pasadas unas semanas después de episodios de lluvia intensa.

Hasta Benagéber van a ser otros 20 Km medio llaneando por el altiplano de Sinarcas. Se llama la Sierra del Negrete por si tenéis curiosidad. Iremos por pistas buenas entre bosques y haremos un pequeño tramo en bajada por la carretera que viene de Utiel antes de desviaremos otra vez por caminos preciosos.

Pasamos por la fuente de los Tornajos donde podremos descansar y refrescarnos. Extasiados por los preciosos paisajes llegaremos al pueblo de Benagéber. Es un ejemplo más de la España vaciada. En verano tiene vida por los veraneantes y los fines de semana hasta abre un bar, pero en invierno y entre semana parece un pueblo fantasma.

Tercera parte del recorrido: Los cañones del Turia.

Salimos de Benagéber por un amplio camino rural que poco a poco va ascendiendo. Nos separan del profundo valle del Turia una cadena de montañas que por este lado no son excesivas pero que por el otro caen en picado al profundo cañón labrado por el río hasta Chelva.

Saliendo de Benagéber

Un poco más de ascensión hasta un collado cuya vista sobre el desfiladero nos dejará extasiados.

Las hoces del Turia

Aún haremos un par de kilómetros por la cresta de las montañas antes de empezar un excitante descenso de unos quinientos metros de desnivel por una zigzagueante pista. A los que nos gusta el descenso es una preciosa forma de terminar una ruta.

Al llegar abajo, a la pista de servicio de la presa que llanea a media altura, todavía nos quedan unos seis kilómetros de disfrute antes de volver al punto de partida. Esta pista de servicio, cerrada al tráfico, recorre los impresionantes desfiladeros. Varios puntos de interés como “Los Chorros de Barchel” o una peña que se asoma al acantilado, nos harán que paremos cada poco a disfrutar de las magníficas vistas que aquí se nos ofrecen.

Por el camino de servicio de la presa

Y con esto habremos completado una de esas rutas en bici de las que crean afición. Gracias a mí eBike puedo recorrer y disfrutar parajes como este que de otra forma me estarían vetados.

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