¿Comprar un e-bike?

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A esta pregunta se puede responder de muchas formas: «No, ni que estuviera loco, todavía estoy fuerte y no la necesito», «ójala, pero no tengo dinero» o «sí, me lo estoy pensando».

Las dos primeras respuestas no tengo argumentos para rebatirlas. Respecto a la tercera sí tengo algo que decir.

Una decisión que te cambia la vida.

Puede parecer una estupidez, pero más o menos es eso lo que comenta la gente que ha dado el paso, que su vida ciclista ha cambiado.

De todas formas, no es necesario deshacerse de la bici muscular. Yo la utilizo tanto o más que la eléctrica, y para algunas rutas es la mejor elección.

Mi recomendación para la práctica del electro-bici-excursionismo es que pienses en una bici asistida de montaña con doble suspensión. La doble suspensión encarece la compra pero, con tu nueva bici, se abre un mundo de posibilidades. Si eres muy de asfalto, es probable que pronto te apetezca echarte más al monte y en el monte una buena suspensión marca la diferencia.

Con la carga de una batería de 500w, si voy al ritmo de mis colegas musculares, me puede dar para una ruta de 100Km y 1.000 m de desnivel. Con una bici eléctrica, sin embargo, vas a ir a otro ritmo; más rápido, más distancia y más desnivel significan más posibilidades, no menos esfuerzo.

Si lo que te preocupa es que vas a perder tu forma física y te vas a volver vago/a, olvidate, puedes cansarte lo que quieras con una e-bike.

Desventajas de la bici eléctrica.

La primera y principal es el peso. Si necesitas meterla en un coche, la eléctrica pesa más y es más difícil. También porque tienden a ser más largas y con el manillar más ancho. En todo caso más difíciles de manipular.

Otra es el ruido. El motor suena, y rodeados de silencio se oye y molesta. Otra cosa distinta es si el ligero zumbido de motor se agradece o no cuando estás superando una rampa del 18%.

A partir de 25 km/h el motor deja de ayudar. Te pasan los ciclistas de carretera como una exhalación y tú, con tu pesada bici, no puedes ir mucho más rápido.

Son golosas y hay que tener precaución de no dejarlas desatendidas, o en un trastero que sea fácil de forzar.

No son mucho más caras en conjunto que una bici buena sin motor. El motor permite que el chasis pueda ser un poco más pesado, de aluminio, más barato que la fibra. Una bici de carretera de fibra de carbono que pesa siete kilos vale muchos miles de euros.

No voy a enrollarme con las ventajas, que son muchas.

Si has leído hasta aquí ¡qué más te voy a contar que tú no sepas!

Lo primero, antes de dar el paso, no es estudiar los modelos del mercado o las características y precio. Eso después. Lo primero es estudiarse a uno mismo y saber hasta dónde alcanzan sus sueños ciclistas.

Los míos llegan a que pueda hacer rutas de 100km y 2000m de desnivel acumulado en una jornada sin tener que ser hospitalizado. Eso me permitiría hacer rutas por Pirineos, por ejemplo. Rutas preciosas que me resultan imposibles con una bici muscular. Y sin irse a Pirineos, mucho más cerca, cualquier cosa que se me ocurra por los alrededores.

Requerimientos mínimos de mi e-bike.

Son fáciles de encontrar en wikiloc tracks de rutas de 60/70 Km con desniveles de 1.500 m, que alternan caminos de tierra y asfalto, e incluso por senderos. En muchos casos subidas por BTTeros atmosféricos en buena forma. 

La bici adecuada para realizar estos recorridos, a mi modo de ver y según mi experiencia, es una bicicleta eléctrica de montaña: Con motor central y batería mínimo de 500w, y otra de repuesto adicional que acabarás comprando. Con doble suspensión, ruedas anchas de 27,5″ tubeless y tija telescópica. Características comunes para cualquier bici eléctrica de cualquier marca.  

Acabé comprando una segunda batería para ir sobrado, y un portaequipajes para no llevarla a la espalda. Con esta bici puedo hacer literalmente lo que quiera, sin ninguna limitación. Eso no se paga con dinero.

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