Donde la costa y la montaña se abrazan

La comarca de la Safor puede resumir la orografía Valenciana. Una larga costa, una pequeña planicie rodeada de altas montañas, y entre medias, humedales y marjales parcialmente rellenadas para aprovechamiento agrícola.

Mapa de rutas

En el mapa de rutas, pulsa sobre cada chincheta para desplegar la ficha técnica y una breve descripción. Es una forma rápida de echar un vistazo.

Más abajo encontraras todas las fichas técnicas numeradas. Pulsando sobre el título de la ruta en la ficha accederás a la entrada correspondiente. También puedes acceder directamente al enlace de Wikiloc o abrir el mapa en Google Maps.

Plano rutas La Safor
Ruta 1 - De Gandia a Sueca por la Marjal y playas de Xeraco y Cullera. Ruta 2 - De Gandía a Alcira por Almoines, Barx y Simat de Valldigna Ruta 3 - Gandía circular por Villalonga, VV del Serpis y l’Orxa Ruta 4 - Gandía circular por la Marjal de Pego, Denia y Oliva

Ruta 1 - De Gandia a Sueca por la Marjal y playas de Xeraco y Cullera.

Llegar en tren a Gandia y iniciar el regreso hasta Sueca por la marjal es una delicia. Otra es rodar a orillas del río Vaca y tomar una cerveza en un chiringuito en la playa de Xeraco, y eso antes de acabar con un baño en la playa de Cullera.

Ruta 2 - De Gandía a Alcira por Almoines, Barx y Simat de Valldigna

En lugar de por la costa, esta bici ruta nos trae a la Ribera por el interior de la Safor. Recorremos los valles del Serpis, la Valldigna y Aguas Vivas hasta Alcira.

Ruta 3 - Gandía circular por Villalonga, VV del Serpis y l’Orxa

Encontrar una manera elegante de ir y volver desde Gandía a Villalonga ya justifica esta bici-ruta. El resto es ir a Lorxa y volver por la conocida VV del Serpis.

Ruta 4 - Gandía circular por la Marjal de Pego, Denia y Oliva

Desde Gandía, si venimos en tren, o desde Oliva si llegamos en coche, esta bici-ruta recorre la marjal de Oliva/Pego y nos lleva por preciosos caminos hasta Denia. La vuelta, cerca de la costa, nos devuelve al punto de partida pasando por Oliva.

Relación de todas las bici-rutas de esta zona.


Selecciona tu ruta

Ruta 1
Ruta 2
Ruta 3

Ruta 4

Rutas en bici entre el Mar y la Montaña.

La montaña es un telón de fondo que protege toda la comarca de la Safor. Situada entre las provincias de Valencia y Alicante, ocupa una buena porción de costa antes de tropezarse con el macizo del Montgó.

Siempre me sorprendió que no hubiera ninguna localidad costera entre Cullera y Denia. Todas están retiradas hacia el interior, casi en las faldas de la montaña.

Recorriendo en bici la comarca pude descubrir por qué. La Marjal de la Safor y la de Pego/Oliva son un continuo pantanoso que impedía el asentamiento humano. Hoy día, estas marjales están casi en su totalidad aterradas para el aprovechamiento agrícola, pero cuando empezaron los asentamientos en época de los moriscos no eran tierras saludables.

La cordillera costera empieza en la sierra de la Murta, a la altura de Cullera. Son varios los pliegues montañosos paralelos surcados por numerosos valles que desembocan directamente en este terreno de Marjal. El cerro del Monduver, el circo de la Safor, la sierra de Agullent o la de la Gallinera son las primeras estribaciones de la sierra Penibética.

Entre estas sierras se extienden como surcos los valles transversales de la Valldigna, el Serpis, la Gallinera y el del rio Girona.

Vamos a recorrer en bici la llanura costera, la Marjal y a adentrarnos en la medida de lo posible en los fértiles valles de la Safor. Visitaremos su capital, Gandía, y poblaciones tan importantes como Simat de Valldigna, Oliva, Pego y Denia.

Contamos con una dificultad que limita nuestras posibilidades: El tren de cercanías solo llega a Gandía.

Los asentamientos moriscos.

Aunque es probable que ya hubieran asentamientos humanos en épocas Romanas y Visigodas, lo cierto es que las infraestructuras de riego, los bancales y cultivos como el olivo y el almendro los trajeron los musulmanes. Después de la reconquista quedaron en los valles grupos de moriscos que continuaron trabajando la tierra y cuidando el ganado.

La repoblación cristiana fue desplazando estas tribus aisladas que, no obstante, dejaron una impronta en el paisaje todavía visible hoy en las laderas de las montañas.