Montanejos circular por Montán, Pina y presa de Arenoso

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Bici de montaña por sierra Espina

Un itinerario ebike para conocer esta parte recóndita de nuestra geografía. Subimos por Montán al Pla de Barraques, a la altura Pina de Montalgrao. Rodamos por una altiplanicie plagada de robles y bajamos al valle del Mijares para cruzar el río por encima de la presa de Arenoso.

Descripción de la ruta y enlace de descarga

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Punto de inicio / final con enlace directo para el navegador de Google Maps:

Gasolinera de Montanejos

Bici eléctrica por las puertas del Alto Mijares.

Se podría decir que el embalse de Arenoso separa el alto y bajo Mijares, el río que nace en la sierra de Gudar y desemboca cerca de Castellón. En la villa de Montanejos, al río se le une un afluente llamado Montán que da nombre a un hermoso pueblo y nace en sierra Espina. Vamos a recorrer con nuestra bici asistida esta zona que enmarca un recóndito altiplano.

Empezamos en Montanejos y cruzamos la ciudad para pasar el río Montán por un antiguo puente de piedra por el que no cabe un coche. Remontar el río hasta el pueblo de Montán es lo que hace la carretera. Para evitarla damos un pequeño rodeo por pistas de tierra que discurren por valles laterales.

En Montán empieza la verdadera subida a sierra Espina, muy reconocible por su monte cónico en cuya cumbre hay instaladas antenas repetidoras. Es una ascensión larga, con desniveles en ocasiones superiores al diez por cien, así que “xano, xano” como decimos en Valencia. El paisaje boscoso y las vistas aéreas que vamos descubriendo merecen la pena.

Me sorprendió la abundancia de robles, un árbol super explotado por su madera y que poco a poco se va recuperando en el bosque mediterráneo. Cuando llegamos a Pina de Montalgrao, después de veinticinco kilómetros de más subidas que bajadas, se agradece que en la plaza haya un bar que nos atienda.

Una vez recuperados, pasamos una pequeña ladera boscosa que enmarca el altiplano de Fuente la Reina. Vamos a recorrer durante bastantes kilómetros intentando mantener altura este amplio paraje rodeado de montañas. Buscaremos un bosquecillo de robles formado por brazos renacidos de antiguos muñones de troncos talados.

Pasamos por la aldea de los Calpes y bajamos con la vista puesta en el pantano de Arenoso hasta su presa. De aquí, si estamos cansados, no queda lejos Montanejos bajando por carretera. Yo he preferido completar la ruta visitando una pinada por la ladera contraria, aunque eso implica volver a subir para luego bajar a Montanejos por otros valles laterales.

Detalles del trazado.

Por Montán a Pina de Montalgrao

La llegada a Montanejos la hemos hecho por carretera descendiendo el río Montán. Ahora, ya en bici, nos toca remontar. Hacerlo por la carretera no tiene mérito. Después de recorrer Montanejos bajamos al río para cruzarlo por un precioso y ancestral puente de piedra adoquinado. Cuidado que al salir hay una rampa importante.

Tomamos unas pistas de tierra que dan la vuelta por valles laterales hasta llegar a Montán, un pequeño pueblo de montaña digno de visitar y admirar.

Montán

Desde Montán empieza la larga subida a Sierra Espina. Son ocho kilometritos de subida constante y pronunciada en los que remontamos más de 600 mts. de desnivel. Primero la carreterita es asfaltada y luego se convierte en una buena pista de tierra que zizaguea entre los montes.

Las antenas del repetidor del Puntal de la Atalaya, cumbre de sierra Espina, nos marca el camino. No llegamos hasta arriba pero subimos lo suficiente para disfrutar de unas vistas impresionantes.

El Penyagolosa desde sierra Espina

Llegamos a un collado en la base del puntal y comenzamos el descenso. Es un espejismo: bajamos más de cien metros por una pista que luego vuelve a remontar para pasar otro collado a la misma altura.

Pasada esta última dificultad en la que destacan unos enormes aerogeneradores, ya vemos nuestro siguiente destino: Pina de Montalgrao, un coqueto pueblo situado en el alto de Barracas. Es un buen sitio para descansar y reponer fuerzas.

El altiplano de Fuente la Reina.

Salimos de Pina remontando otra vez pero solo para cruzar la cadena montañosa que cierra una especie de Altiplano. Lo hacemos por un precioso bosque de pinos imponentes que nos permiten cambiar de ladera. Lo que encontramos pasado el collado no es en realidad una altiplanicie, aunque lo parece. Profundos valles rompen la continuidad del paisaje. Eso me ha impedido visitar por ejemplo el pueblo de Fuente la Reina, ya que no quería aumentar demasiado el desnivel acumulado.

A cambio, damos un rodeo por una aldea llamada Villanueva de Viver y luego visitamos un curioso robredal. Desgraciadamente, poco queda de lo que debió ser un imponente bosque de robles centenarios. En su lugar, los tocones de estos incombustibles árboles han sacado hijos que poco a poco van creciendo. Es de esperar que a esta nueva generación se la cuide y respete.

El robledal

Manteniendo altura o en ligero descenso vamos recorriendo este desconocido paisaje hasta llegar a una aldea denominada los Calpes. Es el momento de salir del altiplano por el lado contrario al que hemos llegado y para eso hay que pasar un corto collado por la desértica carretera que lleva a Puebla de Arenoso.

La gran bajada hasta el embalse de Arenoso y vuelta a Montanejos.

A la salida de Los Calpes, la carretera que lleva a Puebla de Arenoso parece una general de amplios arcenes que resulta exagerada en esta tierra despoblada. Menos mal que poco antes del alto se acaba este derroche de infraestructura y volvemos a rodar por una carreterita normal para esta zona.

Cuidado porque no queremos llegara Puebla y nos desviamos para bajar directos al pantano.

Embalase de Arenoso

Cruzamos el río Mijares por encima de la pared de la presa. Estamos a pocos kilómetros de Montanejos y si ya hemos tenido bastante podemos bajar directos por carretera. Si todavía os quedan fuerzas y batería como a mí, os aconsejo seguir el track para volver al coche por el otro lado del río. No es posible hacerlo sin volver a subir ya que las gargantas de este tramo del Mijares no lo permiten.

Dejando el Embalse atrás camino de Montanejos

Hay que remontar más de cien metros para buscar estos otros valles interiores. Pero os aseguro que el paseo por este trozo de bosque y la posterior bajada por una revirada carreterita asfaltada compensa este último esfuerzo.

Excitados por la bajada nos plantamos en Montanejos que recorremos por su mismo centro para ir a buscar el coche que hemos dejado en la parte alta.

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